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Foto de la Nota Periodística del Proyecto Tutores publicada en el Diario La Nación 21/11/2010 - Sección Cultura, con comentario de Inés Dussel de FLACSO, y de Funcionarios de los Ministerios de Educación de la Ciudad de Buenos Aires y de la Nación. (disponible para su lectura en la sección Prensa y Difusión)

Investigación Acción, Marco Teórico, Análisis y Conclusiones

Por la Lic. Gabriela Giurlani

INVESTIGACIÓN ACCIÓN

El Proyecto Tutores está encuadrado dentro de la metodología de Investigación Acción del paradigma crítico. Se parte del fenómeno emergente para dar respuesta a la problemática presentada, uniendo teoría y práctica en el campo mismo de aplicación de la experiencia social. Activa la potencialidad de abrirse a la participación democrática, al aporte de elementos diferenciadores, al diseño de estrategias de mejora, a la generación de procesos de construcción de conocimiento y a la realización de cambios e intervenciones transformadoras sobre la realidad. (Kurt Lewin, Lawrence Stenhouse, Pierre Bordieu).

La propuesta se desarrolló en dos etapas:

- la primera como investigación y experiencia parasistémica, en paralelo y por fuera del sistema educativo

- y la segunda como investigación y experiencia sistémica, es decir, dentro del sistema educativo.

El proyecto está en implementación y continuidad hasta el día de hoy. 

El éxito y el impacto obtenido a través de la modalidad de trabajo desarrollada son muy satisfactorios.

MARCO TEÓRICO desde donde pensamos “al Educando” y “la Educación”

En sí misma, la educación es un campo de convergencia que en su complejidad se ve siempre nutrida de aportaciones y desarrollos de las más variadas disciplinas, las cuales generan en ella a su vez sus propios decursos de investigación


Partimos del Constructivismo (del latín struere, que significa ‘arreglar’ o ‘dar estructura’) y afirmamos que el aprendizaje humano se construye en la mente de las personas que elaboran por sí mismos a medida que van aprendiendo nuevos conocimientos y significados en base a enseñanzas anteriores, en un aprendizaje activo (Jean Piaget). Desde la Teoría del Pensamiento Complejo, la construcción del conocimiento como proceso se da simultáneamente a nivel biológico, cerebral, espiritual, lógico, lingüístico, cultural, social e histórico. Tanto la realidad como el pensamiento y el conocimiento son complejos, y esa realidad se comprende y se explica simultáneamente desde la complejidad, mediante el entendimiento transdisciplinar, con todas las perspectivas posibles desde las más diversas áreas del conocimiento. El estudio de este fenómeno se va a realizar entonces desde una perspectiva holística con un abordaje multidimensional (Edgar Morín).


La educación es la acción o proceso de la formación del ser humano. En su etimología, se refiere a: Educare (criar, alimentar, nutrir), en sentido exterior hacia el interior –heteroeducación- adiestrando, instruyendo mediante una influencia externa; y a Ex-ducere (sacar, conducir, encauzar) en sentido interior hacia el exterior –autoeducación- generando, orientando mediante un estímulo que moviliza y encauza la voluntad autónoma de desarrollo interior. Es necesario aclarar la falsedad de la famosa antinomia entre influencia externa y desarrollo interno, acrecentamiento y crecimiento, naturaleza y cultura. La verdadera educación implica la complementariedad de todo ello, ya que en la sociedad el hombre es formado y se forma a sí mismo. La educación que se precie de tal será entonces aquella que lo ayude a formarse, a elegir, con contenidos tanto intelectuales como morales, con normas y valores (Gabriela Giurlani).


Hoy en día, existe convicción personal y social de que el hombre está inscripto en un proceso de educación continua durante toda su vida, y que los cuatro pilares de la educación son aprender a conocer, a hacer, a convivir y a ser (Jacques Delors). Este trayecto incluye y va más allá de las instancias académicas e institucionales, para abarcar todas sus esferas y situaciones vitales.


La sociedad en su conjunto es la que educa, desde la familia, pasando por todos los actores sociales, los medios de comunicación, hasta las instituciones formadas ex profeso con fines educativos.

A lo largo de la historia, el hombre ha ido desarrollando sus propias formas sociales para asumir diferentes funciones, muchas de las cuales en sus inicios estaban en el orden de la esfera privada o familiar.


Antes de la creación de los sistemas e instituciones educativas tal y como las conocemos actualmente, basadas en experiencias áulicas –desde los proyectos de elite hasta los proyectos macropolíticos nacionales-, las primeras figuras docentes en la educación estuvieron apoyadas en vínculos mucho más personalizados con los llamados alumnos (del latín alumnus, de alĕre, alimentar, discípulo, respecto de su maestro, de la materia que está aprendiendo o de la escuela, colegio o universidad donde estudia, persona criada o educada desde su niñez por alguno, respecto de este), aprendices (persona que aprende algún arte u oficio, o que, a efectos laborales, se halla en el primer grado de una profesión manual, antes de pasar a oficial), o educandos (del latín educandus, que está recibiendo educación, que se educa en un colegio), entre otras denominaciones referidas al mismo tipo de rol.


A su vez, el rol cultural del maestro (del latín magister, -tri, dicho de una persona o de una obra de mérito relevante entre las de su clase, persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o tiene título para hacerlo) siempre existió desde tiempos inmemoriales, desprendido de aquellos primeros ligados al conocimiento mágico en las tribus, pasando por el partero mayéutico, hasta los actuales transmisores y recreadores sistemáticos de la cultura. El desarrollo y la profesionalización de la disciplina afirmaría la figura docente (del latín docens, -entis, part. act. de docēre, enseñar, que enseña, perteneciente o relativo a la enseñanza) y generaría la del profesor (del latín professor, -ōris, persona que ejerce o enseña una ciencia o arte), especializándolo.


En sus inicios y a lo largo del tiempo, se generarían también otras figuras que comparten en diversa medida el  rol docente. Conocidos como: pedagogos (del latín paedagōgus, y este del griego παιδαγωγς, persona que tiene como profesión educar a los niños; persona versada en pedagogía o de grandes cualidades como maestro; en casas principales, persona que instruye y educa niños; persona que anda siempre con otra, y la lleva a donde quiere o le dice lo que ha de hacer), mentores (del griego Μντωρ, Méntor, personaje de la Odisea, consejero de Telémaco, consejero o guía), consejeros (del latín Consiliarĭus, persona que aconseja o sirve para aconsejar), adalides (del árabe hispánico addalíl, y este del árabe clásico Dalīl, guía y cabeza, o muy señalado individuo de algún partido, corporación o escuela), monitores (del latín. monĭtor, -ōris, persona que guía el aprendizaje deportivo, cultural, etc.), asesores (del latín assessor, -ōris, de assidēre, asistir, ayudar a otro).


Y tutores (del latín tutor, -ōris, persona encargada de orientar a los alumnos de un curso o asignatura), entre las más frecuentes. En la antigua Grecia, en la Compañía de Jesús, en la Europa medieval, en las primeras universidades, en el iluminismo, en la etapa industrial, etc., sólo para mencionar algunos ejemplos de quienes fueron testigos de su utilidad.


Existe en este punto un educar-se recíproco, en un proceso natural comunicativo y de entendimiento con los demás, donde cada uno hace su modesta contribución a ese educarnos y formarnos a nosotros mismos (Georg Gadamer). Porque la educación es para aprender a convivir con uno mismo y con los demás, en un encuentro espiritual con el otro (Jaime Barylko).


En este abordaje consideramos que no será necesario detallar en principio el resto de los roles en las instituciones educativas, los cuales están ligados al manejo de sus propias micropolíticas del poder (Stephen Ball).


Por sus características, el nivel medio de educación se presenta como bastante crítico, ya que debe articular las diversas calidades correspondientes al nivel que recibe, y el nivel que lo prosigue y sus exigencias. Por transitar su alumnado la etapa adolescente, con todas sus propias peculiaridades y vínculos específicos con las generaciones adultas, es receptor y escenario de problemáticas que van mucho más allá de sus metas educativas.


Habrá que tener en cuenta en la didáctica a desarrollar, la vigilancia epistemológica entre el saber académico y el saber a enseñar: entendiendo conocimiento como aquellos saberes producidos culturalmente que relatan o describen algún aspecto del ser humano y/o lo conocido por él; entendiendo por transferencia didáctica a la actividad de comunicación, comprensión y aprehensión de contenidos de conocimiento; tomando la idea del concepto de transposición didáctica como aquellas acciones y recursos que permiten a un conocimiento dado hacerlo accesible en su transferencia, entendiendo por accesible a la capacidad de manipular el conocimiento de modo de acercarlo y hacerlo comprensible para su aprehensión, y entendiendo por acciones y recursos a aquellas herramientas que se ponen en juego para abordar un conocimiento en función de su accesibilidad (Yves Chevallard).


El advenimiento de sociedades más democráticas, que visualizan la educación con una mirada esperanzadora (Silvina Gvirtz), se enfrenta en la actualidad al hecho de que los formatos institucionales que otrora dieron respuesta a esos objetivos, hoy manifiestan señales de agotamiento.


La desnaturalización de sus funciones originales –las de formación por las asistenciales-, los problemas sociales, los altos índices de repitencia, el fracaso escolar, el desgranamiento del sistema, la desvalorización del rol docente, la crisis de autoridad, el vaciamiento de contenidos, la segmentación social, la fragmentación de la oferta educativa, la pérdida de sentido, son sólo algunos de los emergentes de esta situación.


No hay que perder de vista que en los adolescentes la escuela tiene un valor real y simbólico muy fuerte (Roald Devetac) y que las instituciones no sólo son un instrumento de organización, regulación y control social, sino también un instrumento de regulación y equilibrio de la personalidad, sus proyecciones y dinámica, donde el conflicto es un elemento normal e imprescindible en el desarrollo y en cualquier manifestación humana (José Bleger). Por lo cual ante su manifestación, será necesario resolverlo y dinamizarlo, para hacer siempre de él una oportunidad de aprendizaje y crecimiento, que involucren aspectos cognitivos, axiológicos y socio-afectivos en forma integrada. 


Es harto sabido también que muchas veces un deficiente vínculo comunicacional con los docentes trae aparejados problemas y bloqueos educativos en los alumnos. Y que a su vez, en el caso de la educación media y considerando las distancias generacionales, los adolescentes alumnos hacen resonar en el adulto docente los recuerdos de éste a su edad, movilizándolo internamente. La disciplina en el entorno institucional aparece entonces como un marco regulatorio de convivencia de las relaciones y acciones institucionales comunes, con un encuadre determinado que forma parte del contrato pedagógico que suscriben en modo explícito o implícito docentes, alumnos, padres y directivos (Elizabeth Gothelf y Ariel Winograd).

La comunicación y específicamente la educomunicación, revisten un carácter sumamente importante a tener en cuenta, al considerar sobre todo que educarse y comunicarse son dos caras de la misma moneda, que educarse es involucrarse y participar en un proceso de múltiples interacciones comunicativas, porque se aprende al comunicar y conocer es comunicar. Etimológicamente, el término comunicación proviene del latín communicatĭo, -ōnis, que  significa compartir, poner en común, participar (Mario Kaplún).

Los desafíos a los que en estos tiempos la sociedad debe responder –como le ha tocado en suerte en cada etapa-, suponen que deberá buscar otras maneras de concretar sus metas, también en materia educativa, y trabajar un currículo acordado socialmente que defina cuál es la porción de cultura que se transmitirá a las nuevas generaciones, refundándose sí mismo (Inés Dussel).

Es necesario dar respuesta a la situación –vivida por muchos como una tragedia (Guillermo Jaim Etcheverry)- y desdramatizarla, desculpabilizarla, conducirla a un paradigma humanista (Cecilia Braslavsky), a fin de encontrar otras vías más adecuadas, que den respuestas más satisfactorias a la situación actual para todos los actores sociales involucrados.

Cuando los sistemas instituidos (fijos y estables con sus normas leyes) no son capaces de cumplir con las metas, aparecen sistemas instituyentes (que cuestionan y transforman) desde otras esferas (George Lapassade), los cuales la mayoría de las veces cuentan con la capacidad, la posibilidad, la creatividad y la libertad de poder analizar y dimensionar las problemáticas para darles respuesta desde un nuevo sistema paralelo complementario.

De la sabiduría, la apertura y la conciencia de las propias limitaciones, es que tal vez los sistemas formales tomen e incorporen de los informales sus mejores experiencias y aportes teóricos y prácticos, en un enriquecimiento mutuo.

Es deseable que este proceso de desarrollo social e institucional se convierta en adolescente -superando su equívoco en las habituales significaciones sufrientes y padecientes-, hacia su verdadero sentido etimológico de crecimiento.    

ANÁLISIS

Las críticas más habituales a la escuela, como la difícil articulación entre los niveles, la falta o carencia de conocimientos mínimos, la heterogeneidad de los alumnos en un mismo curso en confrontación con formas de aprendizaje pensadas para cohortes más homogéneas, que la calidad de la educación no pueda ser evaluada y resulte una incógnita, el privilegiar la retención de los alumnos por sobre la exigencia de aprendizajes mínimos, la devaluación de los diplomas y títulos en la sociedad, las grandes diferencias de calidad institucional en escuelas del mismo nivel educativo, el problema de la equidad, el nivel de compromiso docente y su formación profesional, el prolongamiento de las desigualdades iniciales, la incapacidad de formar a las nuevas generaciones para el mundo laboral, la incorporación de las tecnologías, etc., etc., son el cuadro de situación más frecuentemente mencionado. 

"Porque pensamos que siempre se puede enseñar mejor (...) crear nuevas maneras de enseñar y de evaluar, porque tenemos el compromiso de lograr que todos los alumnos aprendan y construyan toda clase de saberes que les son indispensables en su vida personal, en sus relaciones sociales, como ciudadanos y como trabajadores (...) la reflexión debe acompañar sistemáticamente todas las tareas relacionadas con la acción de enseñar" (Alicia Camilloni, 2007).

El Proyecto Tutores, tanto en forma tangencial a la educación formal como dentro de la educación formal y sus problemáticas, nos permite ver mucho más allá de la riquísima experiencia que es en sí mismo.

Y nos invita a realizar un análisis acerca de la realidad pluridimensional del esquema complejo que encarna el fenómeno educativo, como menciona  J. Gimeno Sacristán (en Fasce, 1993).

Gallart (2006) señala que la autonomía institucional permite construir alternativas y adecuarse a las características de los alumnos, en ese trabajo sobre el otro que es la educación. Sin dudas, la libertad, autonomía, y compromiso institucional del Proyecto Tutores permite construir esas alternativas a la medida de los alumnos que nuestra educación está necesitando.  

Consideramos que el Proyecto Tutores, en su modalidad de trabajo fuera del sistema educativo, constituye una experiencia institucional alternativa y autónoma de educación no formal adaptada a los alumnos en situación de crisis educativa, y son pertinentes por ello las consideraciones correspondientes para su análisis y comparativa, desde lo instituyente. Cumple en ese sentido, una función mediadora respecto de las problemáticas que va a resolver dentro de su espacio institucional, en continuidad con los parámetros curriculares de la educación formal, colaborativamente con ésta última. Las mismas apreciaciones caben para el Proyecto Tutores en su modalidad de trabajo dentro del sistema educativo formal. 

Mastache (2004) nos acerca el concepto de institución de Fernando Ulloa como un organismo con objetivos y medios racionales para alcanzarlos ordenado en tiempo y responsabilidades y regulado por normas implícitas y explícitas; también nos recuerda las apreciaciones de José Bleger acerca de que las instituciones son en simultáneo instrumentos de organización, regulación y control social, e instrumentos de regulación y equilibrio de la personalidad; y nos apunta a Ida Butelman sobre su idea de que la dimensión institucional es la que transcurre en forma de representaciones de las necesidades reales de un grupo de personas en una situación determinada en un espacio-tiempo distribuido sistemáticamente de acuerdo a un encuadre para uno o varios objetivos comunes. El Proyecto Tutores cumple como institución en su espacio-tiempo regulando y equilibrando normativamente su propio funcionamiento y la personalidad de quienes lo conforman, en cumplimiento de sus metas.    


“[…] que la institución pueda encontrar medios para la problematización y la elucidación de la situación ‘crítica’, dando lugar a procesos de análisis, prueba, ensayo, búsqueda de soluciones. […] Todo ello no es tarea fácil y requiere de un proceso de ‘aprendizaje institucional’, de fortalecimiento sucesivo de las capacidades para el análisis y la puesta a prueba, de promoción de los espacios colectivos necesarios, y, muchas veces, requiere también de una ayuda externa que instale la ‘escucha’ y la posibilidad de reflexión.” (Mastache, 2004).

En el campo de trabajo del Proyecto Tutores también se ponen en evidencia las problemáticas del nuevo contexto social, cultural y moral, que ha cambiado en los últimos tiempos, y se vive en términos de crisis. José Bleger dice que el conflicto es un elemento normal, y que ante su aparición es necesario que las instituciones los resuelvan. Proyecto Tutores toma las situaciones críticas como parte de la realidad a trabajar, sin dramatizarlas, y elucidándolas a partir de generar instancias de escucha, diagnóstico, reflexión, análisis, y soluciones mediante planificación del trabajo, que serán parte de procesos de aprendizaje individuales e institucionales. 


Los alumnos en su gran mayoría llegan al Proyecto Tutores con baja concentración para estudiar, falta de interés, falta de comprensión, preparación ineficiente, conducta inadecuada durante las clases, y generación de vínculos insatisfactorios con docentes y/o compañeros. Los objetivos generales del Proyecto Tutores son organización escolar, aprender un método de estudio, comprender temas explicados en clase y básicamente encontrar compañía idónea para estudiar: los Tutores. En un tiempo reducido para resolver el problema, el Proyecto Tutores abre un espacio para que el alumno desarrolle autonomía, confianza, seguridad, compromiso, concentración, administración del tiempo, capacidad comunicativa, organización y dedicación. Si bien el corto plazo con el que se cuenta para prepararlos, el trabajo del Proyecto Tutores, por método, requiere de tiempo y constancia para obtener buenos y duraderos resultados. Este no es un proceso eterno, ya que se realiza el cierre en forma consensuada con el alumno y sus padres cuando se evalúa el logro de los objetivos y el alumno siente que va a poder afrontar el estudio solo por su cuenta,  con sus propios recursos aprendidos y desarrollados, o bien que, caso contrario, solicitará ayuda cuando tenga alguna dificultad. Otro aspecto importante a tener en cuenta es la parálisis o falta de manejo y práctica de situaciones de evaluación o examen por parte de los alumnos, y que el Proyecto Tutores aborda desde el inicio entrenando al alumno para manejar la angustia y la ansiedad en esas situaciones que no solamente se le darán en el ámbito escolar sino en otras esferas a lo largo de la vida. En estos sentidos, el Proyecto Tutores trabaja desde lo educativo en exclusividad con situaciones críticas, de fracaso, frustración y conflicto originadas en otros entornos, y las dinamiza analizándolas y generando soluciones concretas. Desde todos estos puntos de vista, detenta un gran activo de aprendizaje institucional.

La realidad actual demanda del rol docente mucho más de lo que tradicionalmente se hacía. Tenti Fanfani (2007) señala que existe un aumento en el grado de dificultad y complejidad del trabajo docente que produce en los docentes un malestar e impotencia que afecta su identidad profesional. La identidad docente es vivenciada en situación de amenaza, ya que desborda sus competencias profesionales de trabajador de la educación, y se les obliga también a convertirse en trabajadores sociales, psicólogos, nutricionistas, preventores en salud y narcóticos, mediadores familiares, mediadores en situaciones de violencia, etc. Tarea que ahora está complejizada, entre otras cosas, debido a los problemas de disciplina, la violencia escolar, los desórdenes, la poca predisposición al esfuerzo, la falta de interés, etc., y estas dificultades y fantasmas también se trasladan al espacio del Proyecto Tutores de la mano de los alumnos con sus problemáticas personales, familiares, escolares y socioculturales.  Una gran dificultad con la que se encuentra la tarea docente es el cambio en las estructuras y dinámicas de las configuraciones familiares, que sobrecargan a la escuela al no asumir la socialización primaria de las nuevas generaciones, que de ninguna manera la escuela puede substituir. Sumado a actitud no participativa y pasiva general, la falta de contención afectiva, de enseñanza de valores básicos de comportamiento, la falta de interés y despreocupación acerca del destino escolar de sus hijos, etc., etc., e incluso muchas veces, la ausencia de alimentación. Todas estas tareas que siempre las familias de cualquier condición social habían asumido con responsabilidad, acompañando el trabajo de aprendizaje de sus hijos. La escuela de esta manera no se puede apoyar en el trabajo educativo de los padres. El Proyecto Tutores supera estas dificultades. En parte porque cuando los alumnos llegan están en situación crítica, es decir, a punto de perder materias, el año, o la continuidad escolar. Y en ese contexto los padres deben asumir su grado de responsabilidad. Por ello el Proyecto Tutores tiene una entrevista inicial con los padres y con el alumno, a fin de asegurar el acompañamiento y el seguimiento del proceso educativo, encauzando la relación vincular familiar -incluso afectiva y de contención- en función a las responsabilidades educativas de la escolarización según cada rol.   

Hay aspectos sociopolíticos -entendida la sociopolítica como el estudio del poder en toda agrupación humana- que toda institución educativa debe atender, como el problema del dominio para lograr y mantener el control, y el problema de la integración para alentar y asegurar el orden social y la adhesión, que recaen en las figuras máximas de conducción y dirección, quienes deberán elaborar y aplicar una política institucional adecuada. (Ball, 1994) En su modalidad fuera del sistema educativo, la Dirección del Proyecto Tutores contempla estos aspectos sociopolíticos, y los resuelve a partir de la aplicación de su propia política institucional elaborada ad hoc, que se refleja tanto en el Curso para Tutores, y en los Acuerdos, Contratos Psicológicos y Pedagógicos que incluyen también a los alumnos y sus padres.      

La crisis social de autoridad aparece en las instituciones escolares reflejándose en nuevas relaciones de poder. La autoridad pedagógica tradicional que aseguraba la producción escolar y el mantenimiento de un orden para el funcionamiento normal de las instituciones, está quebrada. Es necesario establecer nuevas reglas, reglamentos, dispositivos institucionales, etc. que den un nuevo orden democrático que favorezca el logro de los objetivos. Gothelf y Winograd (1995) señalan que los reglamentos y normas explícitas operan como marco regulatorio, estableciendo límites a la subjetividad, y que para que ello sea posible es necesario que todos los actores conozcan la normativa instituida, en un proceso de conocimiento que implique su aprendizaje y apropiación. Puntualizan que las normas provienen de órganos de conducción central del sistema educativo, otras son producto de las mismas instituciones educativas, y otras del grupo en el aula, es decir, las compartidas por alumnos y profesores. De este modo, la disciplina escolar conforma el marco regulatorio de las relaciones y acciones que se dan dentro de la escuela, y encuadra la tarea y la vida escolar cotidiana dentro de los límites del curriculum, distribución del tiempo y el espacio, entre otros. Que todo marco regulatorio establece los márgenes y estrategias de negociación tolerables entre lo prohibido y lo permitido, lo deseable y lo indeseable. En ese sentido el encuadre forma parte del contrato pedagógico (tanto de nivel institucional o áulico) de forma explícita o implícita suscriben alumnos, docentes, directivos y padres, que incluyen la disciplina escolar que configura la convivencia en la escuela, como marcos de referencia comunes.

“La autoridad pedagógica, ingrediente necesario para la eficacia del trabajo educativo es cada vez más el producto de un esfuerzo personal de los docentes. Estos deben convertirse nuevamente en líderes y ‘motivadores’, ‘seductores’, etc., con lo que vuelve a entrar por la ventana de la posmodernidad lo que había salido por la puerta de la modernidad y su racionalidad técnico-profesional. […] Las transformaciones en las relaciones entre viejas y nuevas generaciones también impactan la vida cotidiana de los docentes, en tanto agentes sociales encargados de acompañar el crecimiento de la infancia y la adolescencia.” (Tenti Fanfani, 2007, p. 123)

El Proyecto Tutores no está ajeno a ello. Y se ha instituido autogestivamente en su origen. Por eso en sus experiencias fuera del sistema educativo, establece claramente una capacitación específica a los Tutores, e instancias de Acuerdo / Contrato Psicológico / Contrato Pedagógico en términos de un sistema de estudio, reglas, poder, autoridad y comunicación entre los actores (alumnos, padres, Proyecto Tutores), que le dan el marco institucional, regulatorio y encuadre común tanto a nivel institucional como áulico para el adecuado funcionamiento del trabajo educativo que se realizará. Esta acción contrarresta el debilitamiento de las instituciones escolares tradicionales, fortaleciendo el Proyecto Tutores al construir desde el inicio y cotidianamente la responsabilidad de un espacio apto para el trabajo, donde primarán también el reconocimiento, la valoración y la escucha. Este nuevo orden, al ser voluntariamente acordado y aceptado, es un orden democrático y coproducido, que de este modo cuenta de entrada con la cooperación y participación activa e institucionalizada de los alumnos y de los padres. Asombrosamente, el tema de la disciplina en los alumnos con ese tipo de problemas en la escuela, al estar en el Proyecto Tutores muy claro y encuadrado, no presenta dificultades. Llama poderosamente la atención cómo en su tramo de aprendizaje en el Proyecto Tutores, éste los contiene, y se los percibe con una actitud más tranquila y respetuosa del trabajo propio y ajeno.    

La transmisión cultural que encarnan las instituciones educativas según lo requiere la supervivencia de una sociedad compleja como la nuestra implican “La existencia de un ambiente artificial en el que se aíslan –total o parcialmente y en unidades de tiempo diferentes- algunas personas. Diferenciación de estas personas, cuando no por su edad cronológica; siempre por su edad social en un área específica; en ‘adultos-maduros-sabios’ y ‘jóvenes-inmaduros-ignorantes’. Asignación de roles específicos a cada uno de los grupos así diferenciados (con distinto grado de discrecionalidad y poder). […] El aula es generalmente un subespacio recortado y privilegiado para la acción intencional en torno al aprendizaje de lo disciplinar. La trama de relaciones y acciones que trenza la vida cotidiana es el espacio de esa socialización profunda a un estilo de vida que caracteriza la función especializada de la escuela.” (Fernández, 1999, p. 24)

El Proyecto Tutores brinda un ambiente diferenciado y plural, donde se rompe este esquema tradicional de jóvenes-inmaduros-ignorantes, ya que los Tutores encarnan en sus personas tanto la juventud como el saber a transmitir, siempre bajo la responsabilidad y la supervisión de los Profesores adultos, que aseguran el proceso educativo y de aprendizaje.

Desde lo institucional, en el Proyecto Tutores el rol del Tutor implica de parte del Docente en su función de conducción el ejercicio y la capacidad de compartir y delegar tareas y responsabilidades en estos colaboradores, acompañado por su correspondiente planeamiento y seguimiento conjunto. En las experiencias fuera del sistema educativo, la capacitación previa que se les realiza a los Tutores y Coordinadores brinda el marco y las herramientas necesarias para establecer estos acuerdos previos, el grado de autonomía e iniciativa, las funciones y tareas, en un proceso de confianza, compromiso, crecimiento, maduración y aprendizaje.

“Es necesario estimular el crecimiento de las personas en quienes se delegan funciones y tareas, para que se desarrollen con independencia e iniciativa, sin perder de vista el hecho de que las decisiones de cada miembro del sistema deben ser coherentes con el proyecto institucional. […] Frigerio y Poggi afirman que ‘la delegación puede convertirse en una situación de aprendizaje. […] Para quien delega, significa precisar tareas y funciones a delegar, elaborar las consignas claras, efectuar un proceso de seguimiento y control; para el delegado, supone un enriquecimiento de sus posibilidades de desarrollo y proporciona mejores niveles de satisfacción personal.’ […] Es aconsejable disponer de momentos para dialogar y reflexionar individualmente y grupalmente. […] La elaboración del encuadre se transforma en un organizador y orientador de los roles, las relaciones y las diferencias en la estructura organizativa, de modo que cada cargo explicita un saber, una experiencia y una responsabilidad que lo justifica.” (Lejtman, 1996, p. 84, 85, 86)

El Proyecto Tutores también realiza vigilancia epistemológica con libertad, atendiendo a la correcta transferencia y transposición didáctica, respetando los métodos y currícula de la institución educativa de origen, y aplicando los recursos necesarios para que en forma accesible se produzca la comprensión y aprehensión de los conocimientos, basados en los previos. Formando parte de un gran proceso de aprendizaje, para todos los involucrados.   

Todo esto se cumple en el Proyecto Tutores, ya que también en su experiencia fuera del sistema educativo el Curso de Tutores da el encuadre sobre el cual se va a manejar la tarea docente y su coordinación, y junto con reuniones periódicas de Tutores y Coordinadores se avanza sobre el desarrollo personal y grupal. Los Tutores valoran la confianza depositada en ellos, y suman a esa satisfacción la de poder continuar con sus estudios superiores en simultáneo, a través de su tarea remunerada como Tutor.

La realidad que viven nuestros jóvenes es la del mundo cambiante de hoy, donde seguramente pasarán -ya sea por decisión propia, inquietud, impulso vocacional o por necesidad- por más de una profesión, y tienen que prepararse para ello, y para la incertidumbre actual y futura que implica. Messing (2007) dice que la capacidad para desplegar el impulso vocacional, creador, transformador, no está asociado específicamente ni tiene relación directa con un objetivo vocacional u ocupacional único en cuanto a carrera elegida o trabajo que se realiza, sino que se caracteriza por la capacidad de desplazarse y enriquecerse a través de las distintas elecciones y actividades ocupacionales,  que producen satisfacción. Esto aparece muchas veces en el Proyecto Tutores, sobre todo como una inquietud real de los jóvenes que finalizan su ciclo secundario y deben comenzar a definir su futuro profesional. Los Tutores y el equipo de profesionales del Proyecto Tutores trabajan esos aspectos en forma activa con los alumnos cuando se presenta el tema.

El Proyecto Tutores tampoco es ajeno a las problemáticas y los abismos comunicacionales y generacionales que se dan hoy más que nunca. 

Se sabe que, cada vez más, las nuevas subculturas adolescentes y juveniles se alejan de las generaciones adultas, impactando en el trabajo de los docentes como representantes de ese mundo adulto. Se produce entonces un fenómeno de incomprensión y visión negativa mutua, con oposición de los sistemas de valores. Esta situación afecta la comunicación básica en las instituciones educativas, y se convierte en un obstáculo para la convivencia y la cooperación pedagógica entre alumnos y docentes, en parte, porque los docentes no han sido formados para entender y valorar las particularidades de las subculturas juveniles y adolescentes. Muchos profesores, conscientes de las distancias generacionales y el impacto que en si propia identidad tienen las conductas adolescentes, vivencian confusión y falta de respuestas, debido a que también ellos están atravesados por la crisis global de sentidos pedagógicos. 

El gran acierto del Proyecto Tutores es que enfrenta de plano estas problemáticas y logra neutralizarlas con éxito, evitando todas las dificultades mencionadas. Los Tutores, además de su tarea pedagógica, se convierten en líderes motivadores, que por su juventud, manejando los mismos códigos comunicacionales, resolviendo la crisis de sentidos pedagógicos, en cercanía a sus problemas generacionales, compartiendo sus valores, sus culturas y subculturas. Y en su modalidad fuera del sistema educativo, se constituyen en ejemplos por ser estudiantes de nivel superior que sortearon todos los problemas, inspirando a los alumnos y poniendo las metas en un plano más cercano.

Uno de los grandes problemas de las instituciones educativas actuales y su crisis de sentidos es la indisciplina, cuyo conflicto es inevitable e inherente a la estructura y dinámica de la escuela como institución, que se suma en la etapa adolescente de los alumnos a sus crisis de cambios, contradicciones y rebeldías propias de este período. En su modalidad fuera del sistema educativo, la comprensión acerca de la naturaleza de esas situaciones conflictivas de la tríada vincular alumno-docente-conocimiento son evaluadas y analizadas en la etapa diagnóstica del Proyecto Tutores, cuando el alumno se presenta con sus padres a las primeras entrevistas, y durante las primeras clases, ya que de acuerdo a ellas se tomarán las decisiones acerca de las intervenciones a adoptar en cuanto a diseño, selección y estrategia. Los docentes y directivos serán capaces, elaboración mediante, de convertir las situaciones conflictivas y de indisciplina en experiencias de aprendizaje, implicando diferentes niveles de procesamiento que involucran aspectos cognitivos y socio-afectivos, y de valores. De ese modo, la creación de normas nuevas, estrategias alternativas de acción y posiciones divergentes producirán aprendizajes individuales y colectivos, que se incorporarán al bagaje intelectual y emocional, y a la práctica en la vida. El Proyecto Tutores elabora de manera comprensiva las situaciones de conflicto históricas y actuales, y las convierte en una experiencia de aprendizaje, fortaleciendo el proceso de superación y brindándole al alumno nuevos elementos intelectuales cognitivos y emocionales socio-afectivos que les servirán para la vida. Asimismo, permite por su seguimiento ir ajustándose de forma flexible el proceso tanto en lo normativo como en lo pedagógico, de modo de adaptarse del mejor modo a las necesidades del alumno sin perder de vista las metas propuestas. Toda esta experiencia se da también en la modalidad dentro del sistema educativo del Proyecto Tutores.

Los cambios culturales implican cambios también en las áreas de educación, para pensarlas en función de nuevos parámetros, que den cuenta de un nuevo equilibrio frente a las nuevas fuerzas en tensión puestas de manifiesto en nuevos requerimientos y demandas. Habitualmente se piensa que la negociación entre directivos, docentes, alumnos y familias es fundamental para el logro de metas comunes, pero que ello mismo puede implicar el dilema a la renuncia a los objetivos de calidad y equidad, en una sociedad segmentada y con altos índices de desigualdad y pobreza. 

El Proyecto Tutores realiza esta negociación clave en forma permanente, incrementando los objetivos de calidad y equidad, comprobable en los resultados exitosos obtenidos, que incluyen alumnos de todos los niveles socioeconómicos, y disminuyendo de ese modo los índices de desigualdad y pobreza al abrir horizontes de mejora. El Proyecto Tutores logra revivir la motivación, la responsabilidad, el valor del esfuerzo y el interés de los alumnos sobre su educación, generando un círculo virtuoso que puede ir creciendo en forma de espiral, ya que existen casos en que algunos alumnos han superado todas sus dificultades con éxito, y por esa motivación han querido ser también ellos Tutores.

La heterogeneidad etaria y sociocultural es vivida por las instituciones educativas como amenazante y causal del fracaso institucional, con arrastre de carencias cognitivas, repitencia y sobreedad, agravados cuando se trata de poblaciones en riesgo. Por el contrario, en su modalidad fuera del sistema educativo, el grupo de aprendizaje de la propuesta del Proyecto Tutores trabaja con un grupo totalmente heterogéneo en cuanto a edad, sexo, origen socioeconómico, institución educativa, orientación dentro del nivel, con los casos más críticos en riesgo de repitencia y riesgo de abandono del sistema, con un éxito total. Así como lo hacían los docentes del siglo XIX, hasta los actuales docentes de frontera que trabajan en un esquema de clase abierta y educación más personalizada, de la misma forma el Proyecto Tutores lleva adelante su tarea en forma inclusiva, sin la menor dificultad ni amenaza a los objetivos o a la calidad, sino más bien todo lo contrario, echando por tierra entonces la hipótesis contraria tan difundida.     

Se sabe que los motivos que llevan a las personas a elegir la docencia como profesión son múltiples. Puede ser por antecedentes familiares, el recuerdo de experiencias escolares protectoras y estimulantes, el placer de enseñar, la preferencia por alguna disciplina, trabajar en una buena institución, etc. O por motivaciones más instrumentales como ser el contar con un trabajo fijo y permanente en tiempos de inestabilidad, o la disposición de horarios flexibles. Aunque muchos de ellos creen que su profesión no es socialmente valorada y para obtener una remuneración aceptable haya que cubrir una gran cantidad de horas y acumular antigüedad, por lo general los docentes hacen una evaluación positiva de su profesión. En su modalidad fuera del sistema educativo del Proyecto Tutores, los Tutores tienen altos índices de satisfacción y motivación con respecto a su tarea -desde lo experiencial, profesional y económico- e incluso el Proyecto Tutores fue capaz de despertar en ellos vocaciones docentes. Esa satisfacción se transmite al enseñar, y resulta altamente motivadora sobre los alumnos y su reflejo en el rendimiento y resultado escolar.          

“En estas últimas décadas, se ha visto cómo surge en nuestros ambientes educativos escolares la figura del docente tutor, esto es, un educador que se mantiene cerca de los alumnos en sus procesos cotidianos de enseñanza-aprendizaje, interviniendo también en otras áreas que no son indiferentes en la vida de la persona en dicha situación, como puede ser la contención afectiva en determinados casos, la detección de problemas en la dimensión relacional de los miembros del grupo, el señalar posibles direcciones en un proceso de orientación vocacional, sin descuidar el indispensable testimonio en orden a la formación en los valores, etc. […] el proyecto como tal puede ofrecer al análisis elementos interesantes, innovadores, de consideración de la cuestión adolescente en las instituciones educativas. Aquella propuesta de incluir el sistema tutorial en la escuela, sujeta a debate y a la luz de los nuevos desarrollos teóricos en psicología, sociología de las organizaciones y pedagogía, puede dar lugar a interesantes proyectos tutoriales bajo ópticas democráticas y progresistas. (Héctor D. Mendez, J. Rafael Tesoro, Federico G. Tiranti 2006, p. 4 y 8).

En el sentido aquí mencionado, el Proyecto Tutores constituye una apuesta fuerte e interesante que se aleja de los parámetros y entornos habituales del trabajo tutorial, ya que opera en el campo de la educación formal y no formal, en forma mediadora. Está diseñado también para realizar tutorías tanto en su modalidad individual como grupal. En las experiencias fuera del sistema educativo del Proyecto Tutores, los Tutores son entrenados durante su capacitación para acompañar al alumno en su proceso de aprendizaje, según sus particularidades psico-socio-cognitivas, con atención, empatía, capacidad de escucha, de diálogo, discreción, valores y ética. Si la problemática desborda sus posibilidades de respuesta, recurre al equipo de profesionales del Proyecto Tutores, que derivará al alumno de acuerdo a sus necesidades.


Esta dinámica está instrumentada a través de Planes de Trabajo, y el seguimiento personalizado de cada alumno mediante Fichas de acciones/tareas y sus resultados cada clase, y de informes periódicos a sus padres acerca de los avances realizados. Este método de trabajo implica una fluida comunicación/educomunicación a todos los niveles y con todos los actores involucrados, así como la flexibilidad necesaria para redefinir recorridos nuevos de acuerdo a cada situación, y un acompañamiento permanente de los procesos de cada alumno hacia el logro de los objetivos definidos.

CONCLUSIONES

Proyecto Tutores constituye una exitosa experiencia con alto impacto y replicabilidad en ámbitos educativos formales e informales públicos y privados.


Surgió a partir de dar respuesta al desafío de superar la problemática del fracaso escolar, que como emergente de una realidad más compleja y abarcativa, estalla diariamente en la sociedad, limitando negativamente el presente y el futuro. 

La educación fue consagrada un derecho humano básico para todas las personas en el año 1948 en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Se reafirmó en 1966 en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en 1979 en la Convención sobre la Eliminación de la Discriminación Contra las Mujeres y en la Convención sobre los Derechos del Niño, entre otros instrumentos internacionales. Dos de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU del año 2000 reflejan el compromiso con el derecho a la educación. En el año 1990 se realizó la Declaración Mundial sobre "Educación Para Todos" (Jomtien, Tailandia), reafirmado en 2000 en el Foro Mundial sobre Educación de Dakar (Senegal) donde se establecieron los 6 objetivos de la "Educación Para Todos". En la actualidad el problema ya no es tanto que el sistema educativo no presente las posibilidades para que todos accedan a la educación, porque de hecho quienes quieran pueden hacerlo, debido a que los Estados garantizan el derecho a la educación ya sea en su oferta como en su accesibilidad.

Hoy en día, lograda en el plano político legal de parte del Estado la accesibilidad universal al sistema educativo, una brecha aún continúa creciendo y poniéndose en evidencia al evaluar índices de finalización vs. índices de repitencia y abandono, donde se ven afectados alumnos, docentes, padres, familias, y la sociedad toda. 



Esta realidad manifiesta que muchos están siendo privados del Derecho a la Educación Para Todos, debido a que no pueden lograr su terminalidad por diversas razones. Por lo que la problemática hoy es que los alumnos que decidieron acceder a la educación, puedan concluir sus estudios y obtener su certificación. Abarca además otro aspecto de la Educación Para Todos, que es la garantía de este derecho para niños, niñas, jóvenes, adultos, e incluso los desfavorecidos, las minorías, y los más vulnerables. Y un tercer aspecto que también es fundamental, ya que se plantea hacerlo manteniendo la calidad educativa. Para estos desafíos del Derecho a la Educación Para Todos, será necesario desarrollar una educación adaptable. De eso se trata la investigación y la experiencia de la propuesta Proyecto Tutores.   

Con la implementación de la metodología del Proyecto Tutores mediante la incorporación de Tutores en el aula y/o fuera de ellas en acciones de apoyo, se ponen a disposición herramientas, alternativas y soluciones directas y probadas. Demostrando así una forma concreta de producir cambios felices en la realidad para que alumnos, docentes y padres logren armonizar la clase y recuperar sus objetivos, con una educación adaptable, creativa, motivadora y efectiva. Para poder garantizar una verdadera educación de calidad con igualdad de oportunidades, también para los sectores más vulnerables de la sociedad, alcanzando la educación como derecho humano estratégico para todos.

Proyecto Tutores realiza su propuesta dentro del ámbito sistémico y parasistémico, ya que el sistema educativo como está planteado hoy, no puede dar respuesta a las situaciones críticas que se generan en su seno, o que tienen reflejo en él. 

“[Es necesario] construir estrategias de afrontamiento ante situaciones adversas, sostenidas en atributos de la propia tarea. […] A los maestros, por lo tanto, se les plantean exigencias, requerimientos y demandas cuya satisfacción es imposible desde el sistema educativo tal como hoy se encuentra.”(Malfé, R. y Galli, V., 1996)

Proyecto Tutores trabaja sobre la franja más conflictiva del sistema educativo: aquellos que están fracasando, y pueden quedar en situación de repitencia, o fuera del sistema. Adapta para ellos una modalidad sui generis, a su medida. 


“Otra estrategia es abrir nuevas modalidades para nuevos públicos […] ajustando según demandas y necesidades de los distintos protagonistas […] ofrecer servicios adaptados a los distintos tipos de alumnos […] a distintas ‘clientelas’. Las posibilidades de implementación de innovaciones […] también están acotadas por las motivaciones y decisiones de los protagonistas de las escuelas alcanzadas por ellas” (Gallart, 2006)

Proyecto Tutores es producto de una experiencia colectiva innovadora liderada por docentes, que se depura y ajusta a partir de los resultados logrados, en forma continua.  Esto es posible debido al grado de libertad que le da su independencia institucional respecto del sistema educativo por una parte, y por otra por su articulación e inserción dentro del sistema educativo, que le permite adaptarse a las características de los alumnos, con su nueva modalidad.  

“Será necesario, entonces, un cambio en el timón, un cambio de ruta, creando conocimientos a partir de experiencias sociales, en donde están implicados los sujetos, favoreciendo las autorías de pensamiento en espacios de producción colectiva.” (Satulovsky, 2004)

Proyecto Tutores no compite con el sistema educativo, sino que coopera con él, en su mismo espacio tiempo o en otro alternativo, haciendo un aporte diferenciado y original. Los Tutores no reemplazan a los Docentes, sino que colaboran con ellos.  

“Se debería pensar en espacios pedagógicos que no sean sólo los escolares, en espacios y tiempos más flexibles […] volver a pensar una nueva utopía para seguir aportando a la educación y al futuro de la institución escolar.” (Devetac, 2001) 
Proyecto Tutores trabaja con una propuesta flexible desde sus inicios, en espacios pedagógicos escolares y no escolares, con incorporación permanente de nuevas variables, en un proceso de mejora continua real. 
“Particularmente importante será desarrollar investigaciones sobre las áreas nuevas del currículo: los trayectos técnico-profesionales, los espacios de tecnología, los espacios de tutoría u orientación para la vida juvenil, entre otros aspectos. (Dussel, 2006)  
Proyecto Tutores cumple una función mediadora para hacer accesibles los conocimientos al alumno, desde una instancia alternativa de educación formal y no formal, producto de una experiencia educativa colectiva basada en la investigación acción. 
“la creación de la figura del profesor tutor puede ser una manifestación de creatividad institucional de la escuela, de creatividad pedagógica […] Yo escribí un libro llamado Pedagogía de la Presencia […] tuve la oportunidad de observar […] en la escuela, significativa para la vida de los educandos […] una calidad de la relación, la calidad del vínculo educador-educando. Creo que para tener un desarrollo del adolescente y de las personas en general, tendremos que valorizar mucho la presencia.” (Antonio Carlos Gomez Da Costa, 2000)
Proyecto Tutores introduce la figura del Tutor en una combinatoria dinámica particular con la de los Directores, Profesores, Coordinadores, etc. Constituye en esta conformación, un hallazgo de creatividad institucional y pedagógica. Y una opción laboral flexible y motivadora para los Tutores , que para las experiencias fuera del sistema educativo es compatible con sus estudios superiores/universitarios. Se trabaja en términos de vínculo, de presencia, de compañía, de compañía idónea para estudiar, de la calidad de ese vínculo, resultando por ello significativa para el alumno.
“la educomunicación implica, por naturaleza, la relación interpersonal, la construcción de ecosistemas comunicativos abiertos, democráticos, en colaboración, que favorecen la comunión, facilitan el aprendizaje y el pleno ejercicio de la ciudadanía.” (FMA, 2008)
Proyecto Tutores trabaja sobre las capacidades de los alumnos, y en el desarrollo de su autonomía, atención, responsabilidad, métodos de estudio, sociabilidad y maduración, a través de procesos educomunicacionales activos y plenos de sensibilidad.
“el fracaso escolar de nuestros niños y jóvenes no es el fracaso del sistema educativo ni de la institución escolar: es, ante todo, el fracaso de un modelo cultural y de un sistema de valores” (Jaim Etcheverry, 1999)
Proyecto Tutores tiene resultados altamente efectivos, ya que supera el nivel aprobación de materias evitando la repitencia del 83.5% de los alumnos que pasan por él. Esto lo logra ajustándose a la curricula escolar y a la modalidad del profesor que lo va a evaluar, y trabajando sobre un modelo cultural y de valores que involucra activamente al alumno.
“La repitencia y el abandono escolar afectan principalmente a los más pobres. […] La meta es promover el derecho a una educación de calidad para todos.” (Farías, M.; Fiol, D.; Kit, I.; Melgar, S., 2007) 
Proyecto Tutores ha comprobado el éxito de su método sin diferenciación de género ni edad, probándolo en alumnos de todos los niveles económicos, incluso los de mayor vulnerabilidad otorgándoles becas. En ningún momento Proyecto Tutores bajó o renunció a la calidad educativa ni a la equidad, trabajando en un entorno de inclusión, con los más altos estándares educativos, y contribuyendo de esa manera al derecho a la educación con calidad y equidad para todos, abriendo y permitiendo un futuro diferente y esperanzador también para estos alumnos en riesgo.    
“las tutorías […] son válidas –adaptaciones mediante- para la acción tutorial en los años posteriores de la escuela media, aunque existen en los distintos momentos particularidades de la etapa escolar y del momento vital que atraviesan los alumnos que será necesario atender. […] precisan orientación a la hora de tomar decisiones para encarar el último tramo del secundario, el comienzo de estudios superiores y/o la inserción en el mundo del trabajo.” (Kantor, 2002) 
Proyecto Tutores ha implementado su sistema en el nivel secundario, y también con alumnos de nivel primario, e incluso con alumnos de nivel terciario y universitario, con amplio éxito, demostrando lo expansivo de sus propuestas. 
Con las adaptaciones del caso, el Proyecto Tutores ha implementado sus beneficios con inserción dentro del sistema educativo formal, en sus modalidades púbicas y privadas. 
Proyecto Tutores, desde su propuesta y desde su experiencia, tiene mucho para ofrecer todavía. En colaboración y junto con las instituciones educativas y los docentes. Puede, tanto desde dentro como desde la periferia del sistema, mostrar lo que no se ve. Expandirse, proyectarse. Y pensar una escuela más efectiva, una escuela con sentido, una escuela más humana.     


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